La primera vez que fui a Nepal en 2015 solo pensaba renovar mi visado de la India, pero el destino me tenía preparada otra ruta: me quedé siete meses, trabajando en proyectos sociales, aprendiendo, compartiendo la vida con la comunidad local.
Lo que viví allí me transformó profundamente, tuve la oportunidad de conocer muy de cerca su cultura, gentes, tradiciones, necesidades, fortaleza…
Esta experiencia cambió mi vida, para volverme a conectar con los valores más importantes de la humanidad. Nepal se convirtió en mi lugar de poder, en mi lugar favorito del mundo.
Desde entonces, mi vínculo con Nepal es constante: colaboro con proyectos sociales, vendo productos artesanales de familias que son como la mía, y desde 2024, cumplo un sueño… guiar a otras personas en este viaje transformador.
La experiencia fue todo un éxito y volveré a repetirla en marzo 2026, coincidiendo con la semana santa.